Embarazo

El momento exacto que te enteras que estas embarazada, hay un sinfín de emociones y de pensamientos. No importa si es una sorpresa porque lo estabas intentando por meses y por fin lo lograste, o si no lo esperabas y de repende sucedió; no es sencillo recibir esa noticia. Sin importar la historia detrás de cada mujer creo que se puede generalizar que todas pensamos las mismas cosas; empezando por cómo decírselo al padre del bebé y a toda la familia, normalmente seguido por todos los gastos económicos que se vienen y cómo afrontarlos. La verdad es que no importa en qué momento o por qué ha llegado este embarazo a tu vida, definitivamente escuchando al doctor o viendo los resultados de la prueba es el momento  Cuando todo cambia.

 

Mi embarazo, por suerte, fue un momento maravilloso para mí. Al principio creo que estuve bastante triste porque estaba justo empezando a buscar cómo empezar mi carrera profesional y, obviamente, no encontré ningún trabajo. Las mujeres embarazadas son casi como “intocables” para el mundo laboral ya que nadie quiere contratar  a alguien que ni bien empiece a aprender el trabajo, tenga que salir por maternidad y luego trabaje medio tiempo. Tuve que dedicarme a ser ama de casa y a cuidar mi embarazo. Por un lado, estoy muy agradecida de que pude pasar relajada esos meses y pude estar enfocada en la llegada de mi bebé y todos los preparativos que eso significa. Creo que una de las razones por las que mi embarazo fue tan suave para mi cuerpo es porque no tenía en estrés del trabajo u horarios difíciles y sin tiempo. Por otro lado, pasar de ser una mujer activa y dedicada a no tener “nada” que hacer (aunque ser ama de casa no es nada fácil y si consumo mucho tiempo) me tenía en un estado de bajón emocional.  El estrés que si teníamos con mi pareja era el lado económico. Con mi pareja recién empezando a trabajar y yo sin poder aportar vivíamos con el dinero con las justas. Todo el tiempo teníamos peleas de cómo íbamos a pagar todas las cosas del bebé y de cómo se podía ahorra dinero. Pasamos de ser un par de novios relajados o ser un par de padres estresados en menos de un mes. Creo que las discusiones financieras de una pareja son difíciles toda la vida, pero aprender a manejar esas discusiones sí que fue complicado. Agregándole a eso ciertos momentos hormonales del embarazo, se tiene una receta perfecta para una tormentita amorosa. A pesar de todo eso, sin negar que aún sigamos discutiendo de lo mismo, nos manejamos para salir adelante. Aunque mi aporte no era un sueldo mensual,  ser una ama de casa es por sí mismo una ayuda económica enorme.

 

Así como pasé mis años de universidad dedicada en mis estudios y dando lo mejor de mí, decidí que si en este etapa de mi vida este era el rol que me tocaba protagonizar entonces igual me dedicaría al 100%.  Muchos días fueron duros y no me convencía a mí misma de esta nuevo rol y me sentía simplemente desempleada, inútil y sin norte. Pero otros días sentía que podía hacer todo para cuidar mi casa y que tenía todo el tiempo para dedicarme  a prepararme para ser mamá. Me responsabilicé de mis cuidados prenatales e hice todo para buscar la forma más económica de comprar todo lo que quería para mi hijo. Además me responsabilicé de los papeles del seguro, organicé el momento del parto, compré libros sobre bebés, veía videos y leía artículos sobre nacimiento y recién nacidos, y finalmente preparé todo el cuarto, ropa y llegada de mi bebé.  Cuando hacia todas esas cosas, sentía que disfrutaba plenamente de este momento maravilloso en mi vida.  Cuando estaba embarazada me sentía como un ser especial de la comunidad con todos los espacios para poder parquear (eso se debe aprovechar siempre) y todo el mundo preguntándome sobre mi bebé y toda la cordialidad de la gente a mi alrededor. Mi cuerpo se veía hermoso frente al espejo (los días que no extrañaba por completo mi anterior cuerpo pero eso solo pasaba de vez en cuando), y sentía que todos estaban conmigo en esta espera. Realmente el segundo trimestre y el principio del tercer trimestre amé estar embarazada. Sentir a tu bebé moverse ya casi todo el tiempo y poder ver todo su cuerpito en los ultrasonidos. Comprar toda la habitación y empezar a preparar la ropita, los pañales, el asiento del carro, etc. Hacer la maleta de la clínica y empezar a aprender tips para el parto. Tantos momentos que te hacen crecer demasiado La Ilusión de ser Mamá.

 

El último mes es incómodo y ya no se siente un cuerpo hermoso sino un cuerpo invadido. Todo se hincha, el brillo de embarazo se va y se remplaza por cara de cansancio por no poder dormir nada y de sentir el peso de dos personas siendo cargadas por una sola espalda y un solo par de piernas. Además, recuerdo que empecé a sentir miedo de dar a luz (del dolor, del momento, de dónde iba a pasar, etc) y de no querer que la vida cambie tanto. Seguido por una sensación incontrolable de que ¡Ya salga! para poder tener mi cuerpo de nuevo para mí para volver a hacer muchas cosas que no me permitía. A pesar del miedo y de toda la sensación de desalojo hacia mi pequeño, lo que deseaba es ya conocerlo. Tenerlo en mis brazos, experimentar lo que significa lactar (que no es nada como una se imagina), que me acompañe todos los días, verlo dormir, vestirlo, bañarlo y simplemente: ¡jugar con mi nuevo bebé! Que emoción tan grande que es esa expectativa y esa espera. Ahora viendo hacia atrás me encantaría volver a estar embarazada y poder volver a vivir todo esto.

 

Sé que hay mujeres que sufren mucho en su embarazo, tanto física como emocionalmente. Creo que yo sufrí muchas veces también pero en verdad ahora lo recuerdo como una gran etapa. Lo único que les podría decir es que, no importa todas las cosas que pasen en la vida o lo mal que se sienta a veces físicamente, disfruten de su embarazo como uno de los momentos más importantes e increíbles que van a vivir porque no se suele repetir muchas veces y (no se siente así pero es la verdad) es muy corto. Después vienen un millón de cosas nuevas y difíciles, así que no deseen que se acabe tan pronto.

 

TIPS que aprendí en mi Embarazo

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