TIPS que aprendí en mi Embarazo

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Esta es una imagen muy acertada de cómo se siente el último trimestre. Hay muchas cosas que pasan tanto adentro de nuestro cuerpo como afuera. Los cambios hormonales son un poco más fuertes y empiezan las listas interminables de cosas que hacer para cuando la casa se haga de tres. Yo en mi embarazo aprendí un par de cosas útiles que les dejo aquí.

 

  • Conseguir una ginecóloga de total confianza. Este va a ser el doctor o doctora que más van a ver por los próximos 9 meses. Se hace tanta costumbre ir a este doctor que cuando uno da a luz y deja de ir sinceramente se le extraña. Yo confiaba tanto en mi doctora que las primeras semanas de nacido mi bebé quería llamarle a ella a preguntar sobre su opinión médica, pero obviamente no lo hice. La vida de tu hijo está en sus manos porque tú no sabes absolutamente nada de fetos y de partos, por ende tiene que ser alguien a quien le entregues esta responsabilidad con toda la seguridad.

 

  • Toma las vitaminas. A mí nunca me he gustado tomar pastillas y pregunté sobre alternativas pero mi doctora solo me respondió: “Tendrías que comer 2 kilogramos de menestra al día para poder mantenerte sana”. Simplemente no se puede comer tanto. Yo tomaba tres diferentes multivitamínicos al día e igual tuve anemia al final de mi embarazo. Hacer un bebé le toma al cuerpo todas sus reservas y para poder seguir sana después de dar a luz es importante tomar todas las vitaminas que el doctor recomiende. Incluso después de dar a luz, tuve que tomas 6 meses más de vitaminas para recuperar toda mi nutrición.

 

  • Los chequeos médicos son esenciales: Como mi embarazo fue sorpresa, ir a los chequeos y ver los ultrasonidos junto a mi pareja se convirtieron en momentos especiales para formar un vínculo. Uno entre nosotros, ahora como padres preocupados por la salud y las necesidades de otro ser; y otro con nuestro pequeño. Además que es bueno estar muy informado del desarrollo de tu bebé, es útil ir aprendiendo esta nueva faceta de tu pareja.

 

  • Cuida la piel de las estrías: Todo el tiempo que estuve embarazada estuve preocupada de mi piel y de los efectos irreversibles que tendría en mi cuerpo. Desde mi segundo mes empecé a cuidar mi piel y prepararla para el estirón que estaba por venir. Lo que más utilice fue aceite de almendras y ¡no me salió ni una estría! Lo importante es usarlo TODOS LOS DÍAS por la noche y no únicamente en el abdomen. La piel de los senos y los glúteos también van a crecer durante el embarazo así que se debe proteger casi toda la piel del cuerpo. Yo me ponía desde debajo de los hombros hasta los muslos para que toda mi piel este hidratada y lista para extenderse. Cuando no tenía mi aceite de almendras utilizada cremas anti estrías que también funcionaban pero principalmente el aceite.

 

  • Cuida tu rostro y pelo: En mi último trimestre, la piel de mi rostro se hizo seca y opaca (además de hinchada porque estaba por dar a luz) y mi pelo se puso grasoso y sin brillo. Realmente las últimas semanas del embrazado es cuando más fea vas a estar. Por eso es importante cuidar la piel con cremas humectantes, protector solar y mascarillas faciales. Con la hinchazón no hay nada que se pueda hacer más que utilizar más maquillaje para camuflar los cachetes y las ojeras. Para el pelo va a ser necesario alternar de marcas de shampoo para que se limpie mejor y evita cortarlo antes de dar a luz porque en el periodo post parto no va a crecer nada y se va a caer un montón.

 

  • Dile sí a esa almohada de embarazo: Yo pensaba que no iba a necesitarla y que era simplemente novelería pero cuando mi vientre empezó a crecer si sentí su ausencia. No puede dormir boca abajo por obvios motivos. Dormir boca arriba es incómodo porque tienes una bolsa de agua y bebé que te aplasta. Finalmente de lado es la única manera; pero entre el colchón y tu vientre va a quedar un espacio vacío porque la pansa no llega a estirarse hasta soportarse en el colchón. Por eso, esta almohada de cuerpo entero sirve para poner debajo del vientre y que esté ubicado cómodamente sin estirarse y ayuda a dar soporte a las rodillas.

 

  • Intenta identificar a las queridas hormonas: Personalmente no sentí que haya estado tan hormonal como muchas mujeres me dijeron que iba a ser, pero obviamente no fui inmune al plantón de hormonas que estaban en mi cuerpo. Es imposible serlo. Lo que más me pasó fue que lloraba con una facilidad y sensibilidad inmediata. Si pasaban una propaganda emotiva, se me iban las lágrimas y si discutía con mi pareja sobre qué marca de arroz comprar, me daban ganas de llorar a mares. No hay nada que hacer en estas situaciones más que aceptar, respirar, y permitirse desahogar esas hormonas que necesitan ser lloradas (o gritadas en el caso de la ira y el mal genio). Recuerda que arrendar provisionalmente el piso de debajo de tu cuerpo a otro ser humano es la etapa más increíble y apasionada que vas a tener, ¡tiene que tener un toque de locura también! Por eso es mejor dejarse llevar y simplemente decir “Estoy un poco hormonal”.

 

 

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