La Ilusión de ser Mamá

pregnancy

Estando embarazada de mi segundo trimestre empecé a imaginarme como sería ser madre y qué tipo de madre quería ser. Siempre he sido una mujer que le gusta las cosas naturales, poca medicina, y muy sencilla. Mi plan de nacimiento siempre fue parto natural, incluso sin medicamentos para el dolor, y poder tener a mi bebé en mis brazos desde el primer minuto que llegara a este mundo. Estaba totalmente convencida de que quería comerme mi placenta (como es en la naturaleza y como muchas madres lo deciden hacer por muchas razones), y de que quería dar lactancia materna exclusiva a mi bebé. Había decidido que no utilizaría casi nada de medicinas para mi hijo cuando nazca (solo las obligatorias como vitamina K y gotas en los ojos) y que lactaría desde el primer momento que nazca para fomentar el apego. Cuando ingresé a la clínica, especifiqué que mi bebé dormiría conmigo en mi habitación (no en la sala de recién nacidos) y que no deseaba que lo bañen (yo quería ser la primera en bañarlo). Nunca compré cremas de pañalitis, ni fórmulas en polvo, ni siquiera teteros o extractores de leche. Nada me parecía necesario si yo siempre estaría junto a mi pequeño para darle de lactar el seno y no necesitaría ningún instrumento artificial para ser mamá. La naturaleza es muy sabia y ha diseñado a las mujeres de forma perfecta para ser madres y tenemos todo lo necesario para lograrlo. Por lo menos así lo creería yo.

 

Después de hacer todo para dar a luz de forma natural y estar 10 horas intentándolo, mi doctora recomendó insistentemente una cesárea antes de que haya estrés fetal. Después de dos horas de contracciones intensas cada dos minutos y con ninguna esperanza de alumbramiento a la vista, decidí que era más importante que él estuviera bien a que yo lograra mi expectativa de parto natural. Primer resultado diferente. El momento que mi bebé salió de mí, pude solamente besarle el rostro por unos segundos antes de que el pediatra lo llevase a limpiar, medir, etc. Tuve que ir a la sala de recuperación post-cirugía, por lo que él tuvo que ir a la sala de recién nacidos. Segundo resultado diferente. Cuando tienes una cesárea es normal casi no tener leche los primeros días, por lo que mi niño tuvo que tomar un poco de suero y de fórmula en biberón los primeros días hasta que la leche materna aumente. Tercer resultado diferente.

 

Cuando estuve en mi casa intenté cumplir con todas las ideas que tenía sobre la fantasía de ser madre que había establecido en mi cabeza, pero conforme mi pequeño empeoraba las cosas cambiaron radicalmente. Debido a los cólicos que tenía, tomó algunas veces gotitas de Simeticona. Cuando seguía irritado y en dolor tomó Umbral (Acetaminofén), aunque yo me negué varias veces. Debido a su alergia, tenía las nalguitas con llagas que sangraban y toda su colita irritada; por lo que me recetaron cinco diferentes cremas. Al principio una natural humectante, luego una con vitaminas, después una con capa protectora, para finalizar con una crema con corticoides y una con antibiótico. Ninguna dio resultados. Cuando por fin me pudieron dar el diagnóstico adecuado, la primera indicación del doctor fue cortar el seno. Mi hijo pasó a ser un bebé de fórmula y biberones. Después de todo, a los dos meses de nacido, empezó a sufrir de un reflujo muy fuerte por el cual tuvo que tomar medicación hasta los seis meses de edad. Hasta ese momento, ya iba como cientos de resultados diferentes a mi ilusión y mi maternidad se sentía destrozada.

 

Nunca me imaginé a mí misma siendo la clase de madre que está pendiente de la hora para saber si su hijo debe tomar la medicación, llevando los biberones y fórmula en la pañalera, chequeando que duerma en la posición correcta para el reflujo, utilizando extractor de leche para desechar todo lo que mi cuerpo producía para mi hijo, estando nerviosa por si las personas que lo toman en brazos no están contaminadas de lactosa o caseína, bla, bla bla. Simplemente era la maternidad contraria a la que estuve soñando los últimos 9 meses y se sentía como un fracaso. ¿Cómo de repente me convertí en la mamá que deberá acercarse a la profesora de la guardería a enumerar todos los cuidados de su hijo? ¿Cómo me convertí en la madre nerviosa preocupada de que su hijo esté con el biberón y las medicinas listas al momento exacto? Pero lo más importante de todo esto realmente era: ¿Por qué me estaba sintiendo como si esto fuera un calvario y no simplemente una maternidad?

 

Actualmente se da tanta importancia a la maternidad perfecta que está rodeada de ilusiones inalcanzables que no se pueden cumplir. La realidad es que no importa cuánto planees y cuántas decisiones tomes en tu embarazo, la única persona que va a formar la clase de madre que vas a ser es tu hijo. Él va a venir al mundo a enseñarte a ser SU madre. No la que tu soñabas con ser, no la que decía tu mamá o tu abuela o tu suegra que vas a ser, sino SU madre. Él es el que va a dictaminar cómo quiere salir de tu cuerpo, si quiere o no biberón, si necesita medicamentos o no, cómo le gusta dormir, cómo le gusta bañarse, si quiere o no un chupón, etc. Todos los aspectos de su vida los irá construyendo él, y a nosotras solo nos queda aprender a ser la madre que ellos necesitan. Tengo que confesar que a mí me tomó (y me continúa tomando) tiempo y esfuerzo entender y aceptar esto. Cuando mi bebé lloraba porque quería el seno y no podía dárselo porque resulta que lo más natural y puro de mi ser le estaba enfermando; sentía como si fuera la peor madre que simplemente fracasó en su tarea más importante. No me sentía como yo misma y estaba perdida en esta nueva y desafiante maternidad que me estaba tocando vivir.

 

Cuando empecé a ver los primeros signos de mejora en mi bebé, empecé a entender que no existe la maternidad perfecta. Cuando escuché a mi pequeño reírse por primera vez entendí que no se trata de lo que yo quiera, de lo que yo esperaba, de lo que yo soñaba… se trata de él. De lo que a él le hace feliz, de lo que a él le hace bien, de lo que él necesita y espera de mí. Todos los días aprendo algo nuevo de mi hijo y todos los días lo integro a mi papel de madre. Soy una madre en construcción que solo espera con paciencia al siguiente paso, y esos pasos también los dictará él.

 

Advertisements

One thought on “La Ilusión de ser Mamá

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s